Vuelvo por aquí después de tanto tiempo con un tema algo off-topic respecto mi temática habitual aunque quienes me conocéis sabéis que la arquitectura histórica es mi mayor pasión junto con viajar. En este año raro en el que no puedo coser (ni hacer prácticamente nada) he leído compulsivamente sobre la arquitectura británica de los últimos 500 años y mi reciente viaje por los Costwolds ha sido tan gratificante que no puedo describirlo con palabras. Y ahora que empiezo poco a poco a teclear de nuevo he pensado escribir este artículo porque al fin y al cabo arquitectura y moda son dos disciplinas que van de la mano. Por qué una se considera un arte y la otra no es algo que no entiendo pues como decía monsieur Yves San Laurent

La moda no es un arte, pero para dedicarse a ella hay que ser un artista

Pequeño edificio anexo en la característica piedra color miel de los Costwolds

Casas y cosas de familia

Chastleton House fue encargada en 1.607 por Walter Jones, un comerciante de lana de origen galés que estudió derecho y llegó a formar parte del parlamento inglés, claro ejemplo de como la gentry o burguesía escalaba socialmente llegando a codearse con la aristocracia en sus mismos círculos sociales. Y si algo distinguía a esta última era la posesión de tierras sin las cuales las country houses no podrían entenderse pues su riqueza provenía de la cría de ganado o las cosechas de cereales. Claro que también tenían su parte ornamental dedicada al ocio: pasear, admirar la naturaleza o cazar eran sus pasatiempos favoritos cuando terminada la temporada volvían de Londres a sus residencias del campo.

Walter Jones fue el primero y último de su estirpe en poder construir una mansión de estas características puesto que pocas décadas después la familia se arruinaría para siempre como consecuencia de su apoyo al bando realista en la guerra civil inglesa, desafortunadamente para ellos pero una gran suerte para nosotros ya que la falta de medios les impidió modernizarla en los siglos posteriores (como tantas familias harían) y llega a nuestros días cual cápsula del tiempo cargadita de elementos originales del s. XVII para mi deleite más egoísta. Y cuando en los 1.820s su entonces propietario John Henry Whitmore-Jones hubo de rehabilitar puntualmente algunas estancias lo hizo de una forma respetuosa con el estilo original, como veremos más adelante. Un siglo después Irene Whitmore-Jones, que ya solo podía mantener dos criados, abriría la casa al público para recaudar fondos aunque ya no serviría de mucho.

Los últimos propietarios privados fueron Alan y Barbara Clutton-Brock, pareja bohemia amiga de pintores y escritores que luchaba por mantener la casa en condiciones dignas. Juntos vivieron aquí durante 21 años hasta la muerte de Alan en 1.976. Barbará residió durante 15 años más junto con sus 20 gatos y un loro en las únicas 4 estancias que quedaban habitables. En 1.991 el National Trust adquirió la propiedad, tal era el declive fueron necesarios 6 años para asegurar la estructura y solucionar las goteras. También tuvieron que quemar todas las alfombras debido al olor que dejaron las mascotas. A día de hoy solo se realizan las reparaciones más imprescindibles manteniendo voluntariamente las estancias en un estado de «romántica decadencia controlada»

Una mansión jacobina

Es 1.603 y James I (o Jacobus, en latín) acaba de ascender al trono como primer rey de la casa de los Estuardo. Nos encontramos en una segunda fase del Renacimiento (que durará hasta 1.680) y aunque en Italia ya se están construyendo los primeros edificios de estilo Barroco en Inglaterra éste pasará de puntillas y el Rococó será inofensivo: solo se aplicará a los muebles y algunos interiores (al contrario que en Francia aquí no se «comió» la arquitectura…) Y todo esto porque tras la ruptura de Enrique VIII con la iglesia católica las influencias del continente llegaban principalmente de Países Bajos, protestantes ellos también, aunque en el periodo Isabelino (1.560-1.600) ya empiezan a incorporarse elementos italianizantes como hornacinas y columnas clásicas y el estilo Jacobino no es otra cosa que una continuación de éste.

Y sin más dilación… Ladies and gentleman I givee yooouuuuu…. CHASTLETON HOUSE! (aplauso, plis)

Chastleton House

No es una de las casas más imponentes ni famosas, de hecho apenas aparecen menciones a ella en los libros de arquitectura y gracias a ello no tiene una gran afluencia de visitantes. Esto unido a la cantidad de elementos originales conservados hace que sea una auténtica joya para disfrutar y aprender.

Mullion window, una ventana hecha de ventanas con pequeños cristales emplomados

Exteriormente presenta las características del periodo: la simetría, una fachada con el cristal como protagonista, el remate horizontal separando los pisos, el tejado oculto tras un parapeto con gabletes típicamente holandeses, las almenas como mero elemento decorativo – no bélico o las numerosas chimeneas individuales. Se construyó en la típica piedra color miel de la región si bien el ladrillo rojo (a menudo con diseños en zigzag en distintos tonos) era el material más codiciado. Su alto precio no lo hacía especialmente accesible y para las clases más modestas se comenzó a fabricar un tipo de menos calidad que no daría buen resultado y que le crearía una malísima fama hasta la época victoriana (pero eso ya es otra historia). Supongo que querréis ver el interior, verdad?

Adelante, pasad!

En Chastleton encontraremos, como en cualquier mansión Isabelina o Jacobina, grandes chimeneas, paredes recubiertas de madera con impresionantes tallas y techos con intrincadas decoraciones geométricas de escayola. Pero primero un poco de contexto para entender el por qué de cada estancia y su evolución desde la Edad Media. La distribución en líneas generales, al menos la de la parte residencial, podía resumirse en dos habitaciones principales diferenciadas según su uso fuera público o privado: el hall o sala y la chamber o cámara. Y lo demás eran dependencias militares o almacenes de comida, armas, etc. Y pensaréis… ¿y la cocina? Bueno ésta realmente se situaba en el exterior y a cierta distancia del edificio principal aunque unida a él por un corredor cerrado para evitar que los olores de la cocina llegasen al hall y para protegerlo de incendios si algo iba mal ya que habitualmente eran de entramado de madera y mampostería (no todos los «castillos» eran de piedra).

El hall se situaba en la planta baja y era lo primero que los visitantes encontraban por lo que solía ser de grandes dimensiones, a doble altura, y era donde transcurría la vida pública. Era el corazón de la vida social. Aquí el señor impartía justicia, se reunía con otros nobles y por supuesto, se pegaban esos banquetes que todos tenemos en mente con los súbditos sentados en largas mesas corridas ordenados jerárquicamente, desde caballeros a sirvientes, y al fondo los más importantes en un estrado elevado o dais. También era donde dormía el servicio, y no sobre camas sino sobre montones de paja a menudo infestados de bichos. La cámara, en la primera planta, era la parte privada donde dormía la familia y rara vez recibía personas ajenas, salvo puntualmente invitados de muy alto rango.

Pero con los Tudor esto cambiará, el señor tiende a mezclarse menos con la plebe, las mansiones son cada vez más puras residencias privadas y por ello surgen una serie de nuevas habitaciones complementarias. Salitas más íntimas y recogidas en la planta baja para la familia o imponentes cámaras en el piso superior para recibir a los elegidos. Los demás ya no pasarán del hall, de ahí que hoy en día utilicemos este término como vestíbulo y no como sala de estar, pero seguirá siendo una habitación solemne para demostrar estatus e impresionar al visitante.

Al entrar a Chastleton encontramos un pasillo con un pequeño despacho a la izquierda pero los ojos se nos van automáticamente hacia el magnífico screen passage de roble tallado situado enfrente y que da paso al hall, con sus característicos paneles de madera con casetones y alto techo cuya decoración no pudo mantenerse. Por fortuna hay otras estancias que la conservan… y os va a encantar.

Screen passage desde el hall
El hall con el retrato de Walter Jones

La puerta del fondo da paso al white parlour o saloncito blanco. Del francés parler (hablar) éstas eran habitaciones más acogedoras para el día a día de la familia. El equivalente de la victoriana morning room, espacio considerado como femenino y por lo tanto con una decoración más delicada en tonos claros que contrastará con los espacios considerados como masculinos (comedor, sala de billar, etc) en colores más brillantes como rojo o azul.

White parlour

Y frente al saloncito encontramos el Great Parlour utilizado como comedor formal. Tanto el friso con grifos, los azulejos Delft de la chimenea o el tapiz francés (1.730) son en realidad fruto de la reforma del s.XIX.

Chastleton House
Chimenea original de la casa con azulejos más «modernos»
Chastleton House
Comedor formal
Chastleton House
Piezas de porcelana inglesa de 1.760

También de esta reforma posterior son las vidrieras que representan al rey Carlos I y María Enriqueta de Francia como muestra del apoyo de la familia a la causa monárquica y que literalmente fue su ruina.

Ascendemos por la escalera Este a la planta superior, ésta estaba reservada para los propietarios de la casa y sus invitados. El servicio usaría la escalera Oeste, más modesta.

Chastleton House
Escalera Este

Pero en cualquier caso esta escalera de madera nos da la pista de que su propietario no pertenecía a la aristocracia, ni siquiera a la alta burguesía, pues aquellos construían sus escaleras en piedra que eran un material más costoso.

Chastleton no es una prodigy house, como así se llamaba a las casas que en el periodo Isabelino y Jacobino se levantaron con el objetivo (cumplido o no) de alojar a un monarca. Éstas contaban con unas habitaciones destinadas para ese único fin y eran las más lujosas y mejor situadas de la casa. Recibían el nombre de state appartments y permanecían desocupadas prácticamente siempre. Hubo propietarios que murieron sin ver a su rey hospedarse en ellas por lo que el uso más habitual que les daban era el de mostrárselas a los invitados para presumir (y luego llevarlos a dormir a otro lado).

Y llegamos la habitación más importante de la primera planta. La great chamber o gran cámara donde el señor de la casa recibe ahora a los invitados más importantes porque como he explicado anteriormente el hall ya solo servía para los de menor rango. Es por tanto la estancia con la decoración más exquisita. Aquí cenarían o se divertirían organizando bailes y escuchando música. Los paneles labrados, la chimenea y la decoración de escayola del techo dan prueba de ello.

Chastleton House
Má-ta-me!
Chastleton House
Chimenea
Chastleton House
Paneles rematados por pinturas que representan los 12 apóstoles

También la chimenea es la más soberbia de la casa, labrada en piedra muestra los escudos de Walter Jones y su mujer Elinor Pope. En realidad, como burguesía menor que eran, no tenían escudos propios. Él usaba con permiso el del conde de Shrewsbury y ella el de los Pope de Wroxton (aunque no estaba relacionada con ellos)

Antes de llegar a los dormitorios encontramos la middle chamber o (with)drawing room. Antiguamente, cuando el propietario quería reunirse solo con un invitado en concreto debía llevarlo a su alcoba pues en el hall o la gran cámara solía haber más personas, por ello surgen una serie de habitaciones intermedias para retirarse discretamente a hablar pero preservando la alcoba como un espacio privado cuya única función era la de dormitorio. También era frecuente que el criado más cercano al señor durmiese aquí, para permanecer disponible en caso de necesidad o incluso proteger su puerta.

Esta habitación y las siguientes no conservan, desafortunadamente, la decoración del techo pues se perdió al reparar el suelo de la galería que se encuentra justo encima.

Chastleton House
Chimenea original en la habitación intermedia

La habitación Sheldon es donde dormían los últimos propietarios y no estaba incluida entonces en las visitas a la casa pues en ella guardaban sus objetos personales. Era uno de los dormitorios de mayor rango, como prueba la magnífica chimenea de 1.612 y los tapices flamencos de 1.590 que representan los signos del zodiaco.

Chastleton House
Chastleton House

Atravesamos una pequeña biblioteca para seguir con la visita. Inicialmente debió ser un dormitorio de menor rango (tal vez para los niños?) pues carecía de chimenea. Se sabe por el inventario de 1.633 que la mansión contaba con una biblioteca pero se desconoce su ubicación exacta. La actual debió crearse en el siglo pasado al igual que el cuarto de baño situado entre los dormitorios.

Llegamos a la habitación Cavalier, que recibe el nombre de Arthur Jones «The Cavalier» que luchó en el bando realista y está totalmente reformada a la manera victoriana, con la moldura horizontal característica en la parte superior de la pared. Aunque ya existían papeles pintados en Inglaterra en el s.XVI éste es claramente «moderno» como así me lo confirmaron los voluntarios del National Trust que dicho sea de paso son super amables y dispuestos a charlar y contestar nuestras dudas. Y aunque el papel no «me la pegó» admito que la cama sí me engañó: la tomé por auténtica isabelina cuando en realidad data de 1.840.

Mención especial a la habitación secreta, que sí conserva los paneles de roble originales, donde The Cavalier se escondió en 1.651 tras ser derrotado en batalla. Fue perseguido hasta aquí por sus enemigos quienes lo habían confundido con el rey pero a llegar a la casa su mujer Sarah les ofreció cerveza a la que había añadido láudano y tan pronto quedaron dormidos el cavalier escapó.

Esta habitación era el closet o gabinete, surgido a finales de la Edad Media como una pequeña estancia anexa al dormitorio donde el señor se recluía en la intimidad para rezar o escribir y donde guardaba sus objetos más valiosos pues nadie más entraba allí. Solo excepcionalmente las personas más allegadas para tratar temas delicados (de ahí la expresión «gabinete de crisis»)

En la segunda planta encontramos una de las joyas de esta casa. Se trata de la long gallery, de 22m de largo y techo abovedado. Es la mayor que se conserva en Inglaterra de este periodo y su aspecto ha cambiado muy poco afortunadamente desde su construcción. Estas galerías se pusieron de moda en el periodo Tudor y servían para que la familia realizase actividades como jugar, hacer deporte, pasear y admirar los jardines a través de los ventanales cuando el clima impedía hacerlo en el exterior. Era un espacio privado, al contrario que en Francia o Italia donde tenían un carácter más público y se destinaban a mostrar las obras de arte de los propietarios, de ahí el término «galería de arte» que usamos hoy en día.

Terminada la visita de la parte noble de la mansión bajamos a la zona de servicio que se articula entorno a un patio o dairy court. Y hablamos de muchas dependencias con usos bien diferenciados que hoy en día agruparíamos en una sola estancia: la cocina, y ya está. Pero antiguamente los hogares debían producir todo lo que consumían, no lo compraban en la tienda. Horneaban su pan, filtraban su propia cerveza, criaban y sacrificaban sus animales… por eso a parte de la cocina «de cocinar» encontramos la pantry o despensa, la dairy para los producir los lácteos, la larder para salar y almacenar el embutido o la scullery destinada únicamente a la limpieza del menaje o labores «sucias» como limpiar pescado, etc.

Cuando Chastleton se construyó las comidas se preparaban en un fuego bajo de grandes dimensiones y esto no cambió mucho hasta el s.XIX cuando la revolución industrial llevó los últimos adelantos técnicos a las cocinas. La que vemos aquí es de finales de ese siglo y nunca fue usada por los últimos propietarios porque en 1.951 se instaló una más moderna y funcional en la planta baja.

De camino al exterior vemos esta sala con grandes columnas que parece una sala hipóstila egipcia jjj. En su momento no encontré información sobre su uso pero me llamó la atención e investigando un poco ahora he podido saber que es el soporte de la escalera Este.

Alrededor de la mansión encontramos diversos jardines de plantas ornamentales, para jugar al croquet, una capilla en la que se sirven té y pastelitos y un palomar, aunque debido a la sequía los jardines no estaban en su mejor momento.

Espero que os haya gustado esta entrada atípica de mi blog 🙂

Hasta la próxima! Bye!

Fuentes:

  • The English country house explained, de Trevor Yorke
  • Life in the English country house, de Mark Girouard
  • The Victorian House, de Kit Wedd
  • Información in-situ del National Trust
  • Curso «Las casas de campo inglesas» impartido por Enric Eduard Giménez para el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid (Septiembre de 2.025)

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